La pedagogía Pikler: 3 ideas y consejos para aplicarla en casa

La pedagogía Pikler: 3 ideas y consejos para aplicarla en casa

La pedagogía Pikler se está extendiendo cada vez más en nuestro país, pero, ¿sabes en qué consiste exactamente? En el post de hoy, te contamos cuáles son los beneficios que tiene, para qué sirve y cómo puedes aplicar esta metodología en casa:

El movimiento libre

Uno de los principios fundamentales de la pedagogía Pikler, es dejar al niño libre movimiento en todo momento (siempre supervisado por un adulto, claro). La pediatra húngara Emmi Pikler, desarrolló en el siglo XX, una pedagogía que se basa en dos pilares fundamentales: la necesidad de apego y la necesidad de autonomía.

¿En qué consiste la necesidad de apego?

La pedagogía Pikler, invita a los padres a establecer vínculos seguros y de apego con nuestros hijos. Es decir, vínculos afectivos estables, que permitan a los niños centrarse en su desarrollo, y mejorar su autoconfianza. Para ello, debemos respetar su desarrollo natural, respetando su crecimiento y mejorando la confianza en sus capacidades innatas. Uno de los ejercicios que podemos hacer, es no comparar a nuestros hijos con otros. Cada niño tiene un desarrollo distinto, y hay padres que se agobian cuando sus hijos no han conseguido un hito que otro niño de su edad ya ha alcanzado.

La necesidad de autonomía

Este es uno de los puntos clave, y quizás de los más conocidos de esta pedagogía. Este punto se basa en promover y fomentar en el niño su propia autonomía. Una de sus frases más famosas dice “Intentar enseñar a un niño algo que puede aprender por sí mismo no sólo es inútil, sino también perjudicial”. Esto no significa que los adultos dejemos hacer. Nuestro papel es fundamental en el aprendizaje, y es que una de las funciones principales de los adultos es preparar un entorno seguro, que fomente el movimiento libre, pero que a la par sea seguro y atractivo. De este modo, le acompañaremos durante su aprendizaje y podremos disfrutar de sus progresos. Y es que para Pikler el movimiento libre tiene numerosos beneficios en distintos aspectos del dearrollo del niño, desde el físico al psicológico, pasando por el emocional y el socioafectivo.

Beneficios

Según el método Pikler, alguno de los beneficios que presenta son:

  • Mejor conocimiento del cuerpo y sus límites
  • Aumento de la seguridad y la autoconfianza en el niño
  • Mejora de los movimientos: más sincronizados y armoniosos
  • Incremento de la calidad del aprendizaje y el desarollo emocional y afectivo
  • Mejor maduración cerebral
  • Mayor conocimiento del espacio y las posibilidades de desplazamiento

La teoría está bien pero, ¿cómo puedo aplicarla en casa?

Sabemos que la teoría puede sonar bien, pero aplicarla en casa puede ser algo más complicado si no se sabe cómo. A continuación te contamos 3 consejos para aplicar esta pedagogía en vuestro día a día.

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1. Dejar que aprendan por sí mismo:

Además de prepararles un entorno seguro y atractivo, que fomente el movimiento libre, debemos fijarnos y observar qué progreso hace nuestro hijo y qué materiales podemos prepararle para que los supere. Se trata de observar con detenimiento y no intervenir, dejar que el niño aprenda por sí mismo. Para ello podemos preparle actividades y obstáculos que fomenten su aprendizaje: por ejemplo, un triángulo de Pikler con rampa puede suponer un primer reto estupendo para que el niño trabaje la motricidad gruesa y aumente su confianza y seguridad en sí mismo cuando alcance la cima.

2. Evitar los objetos que impidan la libertad de movimiento:

La pedagogía Pikler aboga por no someter a los niños a situaciones donde se vean mermada su libertad de movimiento. Por ejemplo al meterlos en un cochecito, o en un andador. Los andadores no permiten la maduración de la cadera, y someten al niño a una postura involuntaria. Para conseguir que los niños disfruten aprendiendo y se muevan con facilidad, podemos preparar un espacio libre de peligros y otras distracciones. Para ello necesitaremos suelos cálidos, o alfombras, y espacios seguros, fuera de peligro, donde los niños puedan moverse con soltura.  Recuerda que las alfombras no deben arrugarse, ni deslizarse. También puedes colocar cojines, colchones o algunos juguetes.

3. La ayuda del adulto es fundamental

Como hemos dicho con anterioridad, la ayuda de los adultos es imprescindible en el aprendizaje. Con ello hablamos de la observación y la supervisión, no de intervenir (a no ser que se encuentre en situación de peligro del menor). De este modo, el niño podrá adquirir mayor confianza y seguridad en sí mismo.

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